Da gusto oír a alguien luchando para hablar tu idioma con acento extranjero, ¿verdad? A veces suena gracioso o puede generar malentendidos. Pero es algo normal en el proceso de aprendizaje. Si eres anglohablante y llevas algún tiempo aprendiendo español, es casi seguro que también ya hayas metido la pata alguna vez.
En este artículo hacemos un repaso de los 10 errores más comunes que cometen los angloparlantes y hemos detectado en nuestros cursos de español. Si alguno te resulta familiar, enhorabuena. Ya sabes por dónde empezar.
1. “Ser” or “estar”?
Este podría ser el primer gran dilema al que se enfrenta un estudiante de español. En inglés solo hay un solo verbo para estados temporales y permanentes: “to be”. En español hay dos diferentes, ser y estar.
Ser acompaña a características relativamente fijas como identidad, nacionalidad, tiempo, descripción física, etc.. Estar se relaciona con estados temporales, emociones del momento y ubicación.
Un error típico que puede acabar en risas en una conversación: “Soy aburrido” (I am a boring person) versus “Estoy aburrido” (I am bored right now, simplemente un estado). Un solo verbo con consecuencias diferentes. Si no acabas insultando a nadie con errores de este tipo, puede que resultes gracioso.
2. Los falsos amigos: el lobo con piel de cordero
A veces el español y el inglés se parecen tanto que uno se fía. Cuidado… Hay palabras que suenan igual o parecido, pero significan cosas completamente diferentes. A estos se les llama “falsos amigos” o falsos cognados, y merecen una sección propia en cualquier lista de errores comunes de los angloparlantes.
¿Y por qué pasa esto? Bueno, muchos países con idiomas diferentes tienen una historia común, como España y Reino Unido, o entre este y Francia, lo que hace que muchas palabras deriven del idioma extranjero. También porque algunas palabras comparten una etimología común, sobre todo las que vienen del griego o del latín.
Un ejemplo clásico de falsos amigos en español es “embarazada”. En inglés significa “pregnant”, pero en español “embarrassed” significa “estoy avergonzado/a”. Imágínate en una reunión de trabajo. O peor, si eres un chico y lo dices en la cena de Navidad de la familia.
Por mencionar algunos más: “constipado” no es lo que parece en inglés (Constipation). Significa que tienes un resfriado, no que tienes estreñimiento. “Éxito” se trata de conseguir lo que buscas, “success”, mientras que “exit” en inglés es “salida” en español.
Hace un tiempo hicimos la False friends and cognates en la que podrás ver muchos ejemplos de falsos amigos. Apunta todos los que encuentres en tu propia lista, y repásalos de vez en cuando. Así te vas familiarizando poco a poco con esas palabras y el lobo ya no parecerá tan terrorífico.

3. La H, SIEMPRE muda
En inglés, la H suena como la “J” en español. Un sonido ligeramente gutural, como en “Hello”, “house”, “hospital”. Pero en español la H es completamente muda, independiente de dónde se encuentre en una palabra.
“Hola” se pronuncia como “ola”. “Hotel” se dice “otel”. “Hablar” es “ablar”. O sea, quita mentalmente la H de la palabra y pronúnciala. Probablemente lo harás de la forma correcta. Eso sí, cuida mucho tu ortografía a la hora de escribir, porque la H no suena pero si importa.
La H española está ahí por cuestiones de la historia de la lengua. Un motivo similar a lo que comentábamos antes sobre los falsos amigos. Por ejemplo, muchas palabras en español vienen del árabe y al españolizarse incorporaron la H para que tuviera sentido junto con su pronombre “al” (the). Algunos ejemplos:
- Almohada (pillow): viene del árabe al mukhadda, que significa lo mismo
- Ahorro (savings): del verbo árabe hurr (libre), que luego se transformó en ahorrar.
- Alcohol: del árabe al-kuhúl, o “el polvo sutil”, que posteriormente dio origen al mito del un demonio devorador de espíritus.
4. La R vibrante: ¡como una moto!
La pronunciación de la R es una seña de identidad en cualquier idioma o dialecto. Incluso dentro de un mismo país podemos encontrar formas diferentes de pronunciarla según la región o grupo cultural. Junto con otros elementos como la inflexión de la voz, la fonética da forma al acento y sus peculiaridades.
En español la R puede asumir 2 pronunciaciones diferentes según la palabra: la vibrante simple (como en “caro”) y la vibrante doble/ múltiple como en “carro”.
Ese sonido que sale de la punta de la lengua rozando el paladar a toda velocidad, no existe en inglés (ni en varios otros idiomas) y requiere un entrenamiento muscular. Es comprensible que nos cueste más a angloparlantes, franceses, brasileños y alumnos de otras nacionalidades. Doy fe.
El truco es practicar lentamente, bien con trabalenguas, bien repitiendo palabras como “rápido” o “ferrocarril” hasta que el cerebro lo registre. También ayuda si apoyas dos dedos bajo el cuello detrás de la barbilla y los fuerzas ligeramente hacia arriba mientras pronuncias una palabra así. Tarda, pero llega.
El problema no es solo la pronunciación complicada. Es que la diferencia importa. “Perro” (dog) y “pero” (but) son dos cosas muy distintas. Confundirlas produce frases que, fuera de contexto, no tienen ningún sentido.
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5. La J y la G: de la garganta, no de los dientes
En inglés, la J suena suave y dental, como en “juice” o “jam”. En español, la J, y la G cuando va seguida de E o I, es un sonido completamente diferente: viene de la garganta, algo parecido a la “ch” escocesa en “Loch Ness” o a la “ch” alemana en “Bach”.
Al principio cuesta, pero una vez que se aprende a soltar ese sonido, el oído lo distingue perfectamente.
“Jamón” no se dice “yamon”. Se dice JJJJamón, con toda la energía de la garganta que uno pueda reunir. Lo mismo con “jirafa“, “general” o “gente”. Pero al principio, cuesta.
Prueba ahora mismo a practicar con algunas palabras, y verás qué fácil es: carcajada, gesto, sujetar, agente, jengibre. Luego esta frase que incluye la R vibrante múltiple:
“El agente hizo un gesto sujetando un jengibre y nos reímos a carcajadas.”

6. Por y para: what “for”?
En inglés, “for” hace casi todo el trabajo en una infinidad de contextos. En español ese trabajo lo reparten dos preposiciones, y cada una tiene su territorio: “por” y “para”.
La diferencia puede parecer sutil, pero en algunas frases cambia el sentido completamente. Por ejemplo, “lo hice por ti” (I did it for you) tiene matiz de causa o de beneficio. “Lo hice para ti” implica que el resultado fue un regalo o algo destinado a ti, aunque se traducen de la misma forma al inglés.
Con práctica y mucha lectura el cerebro acaba interiorizando cuál va en cada caso. Lleva su tiempo, pero puedes empezar ahora mismo, a ver:
“Por” se asocia a causas, medios, duración e intercambios.
Ejemplos:
- Algo ocurrió por una razón (Something happened for a reason).
- Se hizo por cierto canal (It was done through a certain channel).
- Duró por cierto tiempo (It lasted for a time).
- Se cambió por otra cosa (It was replaced by something else).
“Para” refers to the future: goals, destinations, deadlines, opinions.
Ejemplos:
- Este regalo es para ti (This gift is for you).
- Estoy estudiando para el examen (I am studying for the exam).
- La tarea es para el lunes (The homework is for Monday).
7. El subjuntivo: ese gran olvidado
El subjuntivo existe en inglés, pero va de camino a pasarse a la historia. En español, en cambio, está muy presente en el idioma cotidiano, y no usarlo sí que puede sonar raro.
La mayoría de los angloparlantes aprenden el indicativo en español y se quedan ahí. Luego llega un nivel intermedio y de repente aparece el subjuntivo: “Espero que seas feliz” (I hope you’re happy,), “No creo que él venga” (I don’t think he’s coming), “Quiero que lo sepas” (I want you to know). No es opcional, es estructural.
El truco para aprenderlo no es memorizar reglas abstractas, sino reconocer los contextos donde aparece: deseos, dudas, opiniones subjetivas, emociones. Una vez que el patrón se asienta, el subjuntivo deja de parecer un obstáculo. Así tendrás la llave mágica para pasar del nivel B1 de español.
Para practicarlo mejor, ve a https://dle.rae.es/ , teclea un verbo cualquiera y haz clic sobre la pestaña “Conjugación”. Verás todos los tiempos verbales, incluyendo el subjuntivo. Hay que memorizarlo y repetirlo, no hay remedio.
8. Traducir literalmente del inglés
En inglés y en español no se piensa igual. Las estructuras de las frases son diferentes, las expresiones idiomáticas no se corresponden, y traducir palabra por palabra suele producir resultados extraños o directamente incomprensibles.
Es difícil dejar de pensar en inglés de golpe y pensar en español. Se trata de aprender frases completas en su contexto, no solo vocabulario aislado.
Hay traducciones literales inofensivas, como decir “hacer sentido” en lugar de “tener sentido” (calco directo de “make sense“). Otros casos son más llamativos, como decir “I’m hot”. Se traduce literalmente como “estoy caliente”. No significa que tengas calor físico (“tengo calor”). Significa exactamente lo que estás pensando…

Algo que me ayudó mucho fue dedicar un día entero a pensar solo en español. Despiertas como si no supieras inglés, y durante el día tratas de ir nombrando todo lo que puedas solo en español, aunque te falten palabras. Ten siempre un diccionario o traductor a mano, sé constante, y determinado. Cuando empieces a soñar en español, estarás a un paso de hablarlo con fluidez.
9. Los acentos ortográficos no son decoración
Para muchos angloparlantes, los acentos escritos parecen opcionales. Como si fueran adornos que el español añade por tradición, pero que en la práctica no importan demasiado. Pero sí importan y cambian el sentido de las palabras.
En mensajes escritos, omitir los acentos puede cambiar el significado de lo que se quiere decir o simplemente confundir al lector.
“Si” (if) y “sí” (yes) son palabras distintas. “El” (the) y “él” (he) no son lo mismo. “Mas” (but, arcaico) y “más” (more) tienen usos completamente diferentes.
10. El orden del adjetivo y la doble negación
Dos errores en uno, porque los dos tienen la misma raíz: el español funciona diferente al inglés en su estructura básica.
El orden
En inglés el adjetivo va antes del sustantivo: “the red car”. En español va después: “el coche rojo”. No siempre, hay excepciones y matices pero, como regla general, el adjetivo sigue al nombre. Decir “el rojo coche” no es incorrecto de forma absoluta, pero suena poético o anticuado, no natural.
La doble negación
En inglés, dos negativos se cancelan y el resultado es positivo: “I don’t want nothing” es incorrecto en inglés formal. En español, los negativos se acumulan sin problema: “No quiero nada” (I don’t want anything) es perfectamente correcto. De hecho, es la forma estándar. “No quiero algo” suena raro.
Son reglas que al principio parecen ilógicas vistas desde el inglés. Pero son coherentes dentro del propio sistema del español.
Ojo: una cosa es usar una expresión en español que sea gramaticalmente correcta, como “no quiero nada”, otra es que sea redundante, como habla mucha gente, incluso hispanohablantes nativos. Por ejemplo: “subir arriba” (o peor “subir p’arriba”), “su proprio coche” o “salir afuera”. Esto se llama pleonasmo y también es poco elegante en inglés.
La buena noticia al final
¿Y si metes la pata de vez en cuando? Los hablantes nativos casi siempre te van a entender. Y probablemente también van a sonreír un poco. Suelen ser muy acogedores y divertidos, será el primer paso para hacer buenos amigos.
Por hablar en amigos, apúntate a uno de nuestros intercambios de idiomas TANDEM. Encontrarás a gente que quiere aprender inglés y podrá enseñarte español, tomando algo en un ambiente relajado. Aprenderás a evitar estos errores comunes de forma natural y estarás a un paso de hacer nuevos amigos.
Si has llegado hasta aquí y has pensado:
¿no será más fácil hacer un curso de español?












